CULTURA

Exposición de fotografía “Caminos Apartados” de ARLENE GEROFSKY en la Casa Las Tejerinas

  • 17 FEB 2020

La inauguración de la muestra tendrá lugar el próximo miércoles 19 de febrero, a las 19:00 horas, y podrá ser visitada hasta el 3 de marzo

El Ayuntamiento de Estepona informa que la Sala 2 de la Casa de Las Tejerinas, sita en la Plaza de las Flores, acogerá desde el próximo miércoles 19 de febrero, a las 19:00 horas, la exposición de fotografías “Caminos Apartados” de ARLENE GEROFSKY.

En esta muestra, compuesta por un total de 34 obras, y podrá ser visitada hasta el 3 de marzo de martes a viernes, de 08:00 a 20:00 horas, y sábados de 09:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas, con acceso libre. Lunes, cerrado.

ARLENE MARILYN GEROFSKY ha ejercido como profesora de Inglés, y está ya jubilada. Los últimos años los ha pasado mudándose a España en invierno y regresando a su casa en Canadá, durante la primavera. 

Viajar es una de sus grandes pasiones, y sus principales pasatiempos incluyen la escritura y la fotografía, de la que se siente interesada desde hace muchos años; este arte la cautivó cuando su esposo instaló un “cuarto oscuro” de revelado, antes de la comercialización de la cámara digital.

Al inicio, se centró en fotos familiares, pero con el paso del tiempo se fue sintiendo cada vez más atraída por fotografiar otro aspecto de la creación de Dios: las diferentes etapas de la naturaleza.

El otoño es su época favorita, como lo demuestran las imágenes de su exposición. El otoño canadiense es especialmente hermoso. Dice emocionarse cuando entra en un bosque o en plena naturaleza, y se sumerge en la profunda quietud. Rodeada por los colores vibrantes de las hojas, las sombras, la luz que baila entre los árboles, “experimento paz”. La necesidad de capturar la belleza que me rodea se convierte en una fuerza trascendente, manifiesta la autora.

Según Arlene, “el mismo sentimiento me invade cuando estoy en presencia de casas antiguas o granjas. Es cierto que muchas son hermosas en su novedad e integridad, pero me siento atraída por las casas abandonadas o en ruinas. Observo belleza en la descomposición y asimilación en la naturaleza de estos edificios que en su tiempo fueron sólidos. Donde otros pueden mirar esas estructuras destartaladas y ver tristeza, yo veo vidas, algunas bien vividas, otras quizás no, imagino niños jugando, tenderos cargados de ropa recién lavada balanceándose placenteramente en la suave brisa. Escucho el lejano eco de lágrimas y risas”.

“Estas estructuras son una metáfora de la vida. En ellos, percibo un regreso a lo inevitable.

Para algunos… tristeza y temor.

Para mí… un Creador cariñoso”.